El Supremo Tribunal Federal de Brasil decidió criminalizar la homofobia comparándola con el delito de racismo y señaló al poder legislativo como “omiso” al no aprobar hasta la fecha una ley que permita castigar este tipo de conducta. Este pronunciamiento ha sido considerado por diversas ONG como un paso importante para las minorías sexuales en un país con más asesinatos de personas LGBT en el mundo.
Pedro Paradiso Sottile, Director Ejecutivo de ILGALAC comentó que “En primer lugar, es un avance histórico que la Suprema Corte de Brasil entienda que la homofobia y la transfobia son amenazas sociales tan peligrosa como el racismo, y que deba tratarse en los tribunales como un delito penal. Pero, sobre todo, es una decisión importante en este presente donde los crímenes de odio por orientación sexual o identidad de género en Brasil se cobran la vida de una persona por día, a la par que en toda la región de América Latina y el Caribe fue creciendo en los últimos años. Y, en el contexto actual del gobierno brasilero, esta medida es una forma de poner límites desde el poder judicial a las políticas retrógradas del actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien expresó reiteradamente su homofobia.”
El Supremo dejó explícito que la criminalización de la “homotransfobia” no puede restringir la libertad religiosa, siempre y cuando los cultos no promuevan un “discurso de odio” que inciten a la discriminación, hostilidad o violencia contra personas debido a su orientación sexual o su identidad de género.