Cuatro años después de que diera comienzo la tramitación del actual proyecto, y once años después de que por primera vez se planteara la posibilidad, el Parlamento de Chile ha aprobado definitivamente el Acuerdo de Unión Civil, una ley de uniones civiles abierta a parejas del mismo y de distinto sexo.
Finalmente el Acuerdo de Unión Civil (tercer y definitivo nombre de la institución, tras “Acuerdo de Vida en Pareja” y “Pacto de Unión Civil”) ha sido aprobado por 25 votos a favor, 6 en contra y 3 abstenciones (en el Senado) y 78 votos a favor, 9 en contra y 4 abstenciones (en la Cámara de Diputados).
El texto reconoce a las parejas unidas civilmente una parte importante de los derechos de los que disfrutan las parejas casadas (en materia patrimonial, de seguridad social, de herencia o de reconocimiento de estado civil específico) y contempla la posibilidad de mantener la custodia de los hijos de la pareja en caso de fallecimiento o inhabilitación de los padres biológicos. En este sentido, se igualan jurídicamente las posibilidades a la de los ascendientes (será el juez el que deberá decidir en función de los intereses del menor). Otro dato interesante es que, a la espera de que Chile disponga en el futuro de matrimonio igualitario, los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en el extranjero serán reconocidos como uniones civiles.
“Se ha dado un paso histórico para lo no discriminación y para el avance de los derechos humanos, cerrándose un nuevo capítulo en la lucha por la igualdad y, por cierto, abriéndose nuevas páginas y desafíos”, manifestó el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) en un comunicado. “Este día, cuando las familias diversas y las parejas de igual y distinto sexo pueden celebrar la igualdad, lo dedicamos a cada una de las víctimas de la homofobia y la transfobia y a cada conviviente heterosexual que a lo largo de la historia sufrió el estigma y la discriminación por no estar casado”.
La lucha por el matrimonio igualitario continuará
La aprobación del Acuerdo de Unión Civil no supone que los activistas LGTB chilenos abandonen la lucha por el matrimonio igualitario, que Michelle Bachelet prometió promover en campaña (“Matrimonio igualitario: convocaremos a un debate abierto, con participación amplia para la elaboración y posterior envío de un proyecto de ley en esta materia”, decía literalmente su programa).
Ya en diciembre daba sus primeros pasos una iniciativa parlamentaria coordinada por diputados de la Nueva Mayoría (la amplia coalición de fuerzas políticas que sustenta al gobierno de Michelle Bachelet) con los movimientos LGTB. Ello no asegura el éxito: no son pocos los integrantes del bloque que apoya a Bachelet que en el pasado han mostrado su oposición a una ley de matrimonio igualitario (es el caso del propio presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, pero su caso no es el único). El proceso será sin duda complicado.
Todo este movimiento se da además en paralelo a la demanda contra Chile presentada en 2012 por el Movilh ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por denegación del derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.
Fuentes: Dos Manzanas; El Mostrador
Artículos originales: Tras años de discusiones, Chile aprueba definitivamente una avanzada ley de uniones civiles abierta a las parejas del mismo sexo; Organizaciones de diversidad sexual festejan despacho a ley de proyecto que crea el Acuerdo de Unión Civil