Con cinco votos a favor y cuatro en contra, la Corte Constitucional aprobó el pasado miércoles la resolución que modifica la Constitución y desafía a la Iglesia católica en un país históricamente conservador. La decisión fue recibida con júbilo por los grupos LGTBI de ese país y activistas de derechos humanos en la plaza Foch, en el centro de Quito, así como en el puerto de Guayaquil.
En un fallo histórico que desafía la tradición conservadora de ese país, la Corte Constitucional de Ecuador aprobó en una sesión reservada la unión civil entre personas del mismo sexo, luego de examinar las demandas de dos parejas de hombres que alegaban el derecho a contraer matrimonio ante las autoridades. De este modo, Ecuador se sumó a Costa Rica, Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay, que aprobaron alguna forma legal de matrimonio igualitario.
Los jueces constitucionales adhirieron a principios “favorables a la igualdad de la persona” y en rechazo a “todo tipo de discriminación”, luego de examinar las demandas de dos parejas de hombres Efraín Soria y Javier Benalcázar, y Rubén Salazar y Carlos Verdesoto, quienes recurrieron a todas las instancias legales para contraer matrimonio.