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Urania
Urania, musa de la astronomía, representa la búsqueda de conocimiento superior, para Platón, Urania inspira el amor espiritual entre personas del mismo sexo que los griegos consideraban superior al amor terrenal. En el siglo XIX, los primeros activistas homosexuales adoptaron orgullosamente el término "uraniense" para autodenominarse. Como hija de Mnemósine, la memoria, Urania simboliza la preservación de la historia tantas veces silenciada.
octubre 2, 2025
Cuando Buenos Aires no tenía Chueca pero sí tenía NX
Fiestas, Twitch y rigor científico: ¿Qué hay detrás del equipo académico de Mundos Gay?
El sociólogo Maxi Marentes lidera un equipo de más de 20 investigadores que están recuperando la historia de la publicación LGBTIQ más emblemática de los años 90 en Argentina. Entre fiestas, streams en Twitch y rigor académico, construyen una nueva forma de hacer ciencia social.
Resumen en 1' Min
En los años 90, antes de Grindr y las redes sociales, la revista NX fue el punto de encuentro de la comunidad gay en Buenos Aires. Donde otras ciudades tenían barrios como Castro o Chueca, la capital argentina tuvo un "gueto editorial": 97 números que entre 1993 y 2001 combinaron activismo, información, contenido erótico y clasificados donde miles buscaban amor y encuentros.
Hoy, el sociólogo Maximiliano Marentes lidera un equipo de más de 20 investigadores que rescatan esta memoria de forma revolucionaria: hacen streams en Twitch, divulgan por Instagram y hasta organizaron una fiesta en un boliche gay histórico. Combinan papers académicos rigurosos con comunicación digital, desafiando los estándares universitarios tradicionales.
El proyecto no solo recupera la historia de una época crucial para la comunidad LGBTIQ+ argentina, sino que crea puentes intergeneracionales y demuestra que es posible hacer ciencia comprometida, colectiva y comunicable.
Púntos Clave:
La revista NX (1993-2001) fue un "gueto editorial" de la comunidad gay porteña durante los años 90.
Un equipo de más de 20 investigadores liderados por Maximiliano Marentes estudia la revista con métodos heterodoxos
El proyecto combina rigor científico con divulgación masiva, rescatando la memoria histórica de una generación
Escrito por: Paul Caballero
Número de palabras: 3221
| Tiempo de lectura: 17 Minutos
Hay quienes podrían imaginar que Johann Rist agarraba un nuevo ejemplar de la Erbauliche Monaths-Unterredungen, editada por él mismo, lo ponía bajo el brazo y se dirigía al baño a hacer lo que la humanidad hace desde que es humanidad. Rist se podría haber sentado a leer su creación en ese primitivo baño mientras recorría los artículos de moral y teología del nuevo número de la que fuera la primera revista, o la madre de la primera revista, o la abuela, porque en 1663 lo que Rist tenía en sus manos no se parecía a lo que después se convertiría en el formato editorial más popular y diverso de la historia de la humanidad.
Tapa de la Erbauliche Monaths-Unterredungen.
Poco más de trescientos treinta años después algunes también podrían imaginar que la escena se repite, esta vez un joven gay adolescente del barrio de Caballito en Buenos Aires se encierra dos horas en la privacidad del baño familiar a leer a escondidas un ejemplar de la Revista NX. Mientras su madre prepara la merienda sin sospechar las actividades lujuriosas de su hijo, el muchacho recorre las páginas en busca de alguna foto estimulante —para la época— y en el medio se tropieza con una nota sobre la marcha del orgullo escrita por el activista Carlos Jáuregui, un artículo sobre turismo en Londres y una sucesión de clasificados. Entre ellos, nuestro imaginario joven lector sueña con conocer a un tal Rafa, que dice ser: “Morocho, 28, zona Caballito, busco amistades sinceras para charlas y más. Discreto. Casilla 234”; y se entusiasma con un poeta del amor que escribe: “Busco complicidad nocturna. 32, profesional, lector empedernido. Si te gusta Cortázar y el jazz, escribime. C/155”. Página tras página, él, como muchos hombres gays de su generación en Argentina, “aprendió” a ser gay, con toda la complejidad que ello implica, porque se puede ser gay (lesbiana, trans…) de muchas maneras. La Revista NX ofrecía, a quien quisiera leerla, una perspectiva política —su perspectiva, su política— en una época en la que no era posible compartir dudas, anhelos, conflictos y deseos propios de la orientación sexual con la familia o las amistades.
Por eso hay algo profundamente político en leer una vieja revista NX. No se trata solo de nostalgia o de curiosidad histórica.
Cuando Maximiliano Marentes y su equipo empezaron a catalogar los 97 números de la revista y se encontraron con esos contenidos que hoy pueden lucir démodés pero que fueron vitales para abarcar un enorme mundo que estaba allá afuera —que había que conectar de alguna manera con los más cercanos, con los que se reían de las mismas cosas que vos, los que sufrían los mismos miedos al VIH como vos, o los que buscaban el amor como vos— Maxi y su equipo pronto descubrieron que estaban haciendo algo más que investigación académica: estaban rescatando del olvido la historia y la humanidad de una comunidad entera.
“La revista logró armar ese gueto que en otros países es un espacio territorial”, explica Maxi, sociólogo de 35 años con una sonrisa generosa y llena de orgullo —como la de quien gana un Oscar—. Maxi dirige el proyecto “Los mundos gays de los años 90 en Buenos Aires”, que investiga la publicación que circuló entre 1993 y 2001. Mientras en Madrid estaba Chueca o en San Francisco el Castro, Buenos Aires nunca tuvo un enclave territorial definitorio. En cambio, tuvo NX: un gueto editorial que funcionó como punto de encuentro, archivo de memoria y espacio de construcción identitaria.
La heterogeneidad como símbolo
El proyecto dirigido por Marentes se centra en analizar la revista NX, un medio emblemático dentro del panorama cultural y social de la comunidad gay en Buenos Aires durante la década de 1990. Lo primero que llamó la atención del equipo cuando comenzó a analizar sistemáticamente las revistas fue la heterogeneidad que aparecía recurrentemente en las páginas y que sintetizaba una de las tensiones fundamentales de la publicación.
“Hay una tensión constante entre lo político, lo comprometido, lo serio, con lo más cachengue, erótico, gracioso”, describe Marentes. NX no era ni quería ser solo una revista activista. Tampoco era solo una revista erótica, aunque las tapas fueron volviéndose cada vez más explícitas cuando descubrieron que eso vendía más. Era algo mucho más complejo y revelador: un espacio donde convivían la denuncia de las detenciones arbitrarias, entrevistas a figuras culturales, columnas sobre VIH y páginas enteras de clasificados donde les lectores buscaban encuentros.
Esos clasificados, de hecho, fueron uno de los principales motores de venta. “Era una de las tecnologías de levante de la época”, explica Marentes. Antes de las aplicaciones de citas, antes de los chats, incluso antes de que internet se masificara, los avisos clasificados de NX funcionaban como una proto-red social analógica. “Algunes lectores compraban la revista principalmente por eso, y varias personas terminaron formando parejas que anunciaban su encuentro en las mismas páginas”, revela.
La construcción de una identidad
La organización Nexo AC lanzó en noviembre de 1993 su revista, una publicación mensual dirigida a la comunidad gay que desde su primer número incluyó un dossier dedicado a la difusión de información sobre VIH. El contexto era crucial: los años 90 fueron el momento en que el VIH se convirtió en puerta de entrada para construir una “ciudadanía gay”, como lo investigó Mario Pecheny. El Estado empezó a observar e intervenir en la vida de estos colectivos no solo reprimiendo, sino también dando respuestas a sus demandas sanitarias.
“La revista logra estar en un momento indicado dando respuestas adecuadas a la demanda de les lectores”, dice Marentes. Les lectores no querían solo activismo o historia de la homosexualidad en la Grecia antigua. Querían eso, pero también querían ver cuerpos, leer historias eróticas, encontrar humor. “Era una revista comprometida con los mundos de esa época”, resume.
La publicación, que comenzó llamándose Nexo y desde el número 13 pasó a ser NX, dejó de salir en diciembre de 2001 con el número 97, justo cuando Argentina entraba en su peor crisis económica. No fue casual: el colapso del 2001 también transformó las formas de organización política y las prioridades del activismo.
El grupo de Mundos Gays
Ciencia social en modo colectivo
Lo más inusual del proyecto de Marentes no es necesariamente su objeto de estudio, sino su metodología. En un campo académico donde lo habitual es une directore con dos o tres becaries trabajando en paralelo, Marentes lidera un equipo de más de 20 personas que se reúnen cada dos viernes de 4 a 6 de la tarde, en formato híbrido, para discutir bibliografía, catalogar revistas y construir colectivamente el conocimiento.
“Todes participan”, dice con énfasis. “En las reuniones yo le pregunto a cada quien: ¿vos qué tenés para decir? Algunes tienen un nivel de avance más grande en su carrera, otres están comenzando, pero todes tienen algo para decir”. La horizontalidad no es retórica: es un método de trabajo que cuestiona las jerarquías tradicionales de la academia.
El grupo incluye tesistas, estudiantes de grado, archivistas, periodistas, sociólogues, comunicadores, arquitectes. Algunes llegaron porque estaban investigando temas afines —como Horacio, que estudiaba los boliches gays para su tesis de periodismo—, otres porque se encontraron con el proyecto en redes sociales y se enamoraron de la revista. “No sé bien cómo fue que llegamos a ser tantes”, admite Marentes con honestidad. “La revista es fascinante y me gusta reclutar gente”, confiesa.
La catalogación colectiva de los 97 números fue clave: cada integrante del equipo leyó en profundidad algunos números, conoce la totalidad por las discusiones grupales y puede aportar desde su especialidad. Algunes trabajan sobre VIH, otres sobre representaciones de masculinidad, otres sobre política, cultura o sociabilidad nocturna.
Academia con Instagram y Twitch
Si la metodología es poco ortodoxa, la difusión es directamente herética para los estándares académicos tradicionales. El equipo tiene un Instagram activo (@mundosgays90), hace streams mensuales en Twitch donde repasan las páginas de la revista en un formato inspirado en los programas de Humberto Tortonese, produce entrevistas audiovisuales a editores y lectores históricos de NX, y organizó una fiesta en Contramano, el mítico boliche gay porteño.
“La fiesta fue para celebrar el proyecto y reconocer a quienes crearon la revista”, explica Marentes. No ganaron dinero —de hecho, pusieron plata de sus bolsillos— pero lograron algo más valioso: generar un encuentro intergeneracional donde quienes hicieron la revista en los 90 pudieron ver cómo una nueva generación la está recuperando.
La apuesta por la divulgación no es gratuita. Marentes tuvo una experiencia temprana con la viralización académica en 2017, cuando un artículo que publicó con dos colegas sobre el “visto” en WhatsApp les llevó a canales de televisión y radios. Desde entonces, entiende que comunicar la ciencia es parte del trabajo científico.
“Somos nosotres también”, dice sobre el mundo académico. “Si es un mundo inhabitable para nosotres, cambiémoslo”. Para Marentes, hay algo de “militancia académica” en transmitir que la universidad no es un espacio vedado, que se puede hacer investigación rigurosa sin reproducir las formas más elitistas de la producción de conocimiento.
La estrategia multicanal funciona: mientras escriben papers para revistas especializadas y preparan un libro académico sobre la revista, también llegan a miles de personas a través de redes sociales. “Tenemos que hacer los papers porque con eso yo tengo que rendir”, admite con pragmatismo. “Pero también podemos hacer estas otras formas de difusión”.
Maxi Marentes – Sociólogo
El fantasma de la crítica
¿Qué riesgos implica este nivel de exposición? ¿Qué pasa cuando una persona dedicada a la ciencia elige un camino heterodoxo en sus prácticas? Marentes lo piensa con calma. En 2023, después de que ganara las PASO el actual gobierno, sufrió un intento de doxeo cuando el periodista Eduardo Feinmann leyó fragmentos de un texto suyo en la radio, en medio de una campaña contra investigaciones con perspectiva de género y en su afán de deslegitimar la financiación estatal a la ciencia. “No pasó nada”, dice conforme. “Fue un mal trago, pero no fue un nivel de exposición tremendo”.
La posibilidad de recibir críticas mal intencionadas —que trivialicen su trabajo, que le acusen de frivolidad— no parece preocuparle demasiado. “Si nos equivocamos, pedimos disculpas, porque el error existe”, dice. “Y es más fácil cometer errores haciendo cosas que no haciéndolas”. Al interior del grupo, confía, no afectaría porque “sabemos que estamos trabajando en los resultados esperables y ajustados al rigor que toda investigación exige”.
Una revista inclusiva en su tiempo
NX se definía explícitamente como “una revista de gays para gays, como varones gays”. Pero eso no significaba exclusión. “Desde el principio hay notas y columnas sobre otras identidades”, aclara Marentes. Mauro Cabral (activista intersex) escribió para NX, Diana Sacayán (activista trans) fue reconocida en los premios que organizaba la revista, donde además se denunció públicamente que el boliche Contramano no dejaba entrar a mujeres trans, un posicionamiento político pedagógico de la revista para su público.
“Si hubiese sido excluyente, esas denuncias no habrían aparecido en la revista”, argumenta Marentes. Une archivista trans le contó que compraba NX para aprender cómo moverse, cómo construir una identidad. La revista pivoteaba desde la experiencia gay masculina, pero dialogaba con todo el espectro de disidencias sexuales. El grupo Nexo participó de los primeros encuentros nacionales LGBTIQ y fue parte activa de las organizaciones de la marcha del orgullo.
De Playboy a Grindr: la paradoja del acceso inmediato
NX pertenece a una tradición editorial casi extinta: las revistas masculinas de interés general con contenido erótico. SoHo, la revista colombiana fundada en 1999, se posicionó en el mismo segmento de mercado que Playboy, combinando fotografías eróticas con artículos de autores latinoamericanos y diversos temas de interés. Playboy misma, fundada en 1953 por Hugh Hefner, publicó entrevistas con escritores como Gabriel García Márquez, artículos sobre derechos civiles y filosofía, junto a sus célebres fotografías de desnudos.
Este formato —que podríamos llamar revistas de interés general masculinas o magazines de estilo de vida con contenido adulto— funcionaba bajo una premisa curiosa: el erotismo como puerta de entrada a contenidos más profundos y diversos. Les lectores llegaban por las imágenes pero se quedaban por las entrevistas, los reportajes, las columnas de opinión. Desde afuera podría verse como una suerte de excusa naive, pero lo cierto es que sus lectores encontraban dentro un universo cultural completo.
Antes de las revistas, las comunidades LGBTIQ se encontraban en espacios físicos clandestinos, en baños públicos codificados, en esquinas conocidas, en bares que operaban bajo amenaza constante de redadas policiales. La información circulaba de boca en boca, los códigos eran gestuales, la memoria era oral. La llegada de publicaciones como NX representó un salto cualitativo: por primera vez había un archivo, un registro, una voz colectiva impresa.
Hoy, aplicaciones como Grindr o Tinder han revolucionado las formas de vinculación LGBTIQ con una eficiencia que habría resultado inimaginable en los 90. La búsqueda de encuentros es inmediata, geolocalizada, algorítmica. Pero esa ganancia en eficiencia implicó también una pérdida: la especialización extrema. En Grindr se busca sexo o citas, punto. No hay artículos sobre VIH, no hay columnas políticas, no hay crónicas de la noche porteña, no hay poesía en los perfiles (bueno, quizás un poco, pero no como en los clasificados de NX).
La sorpresa —ese elemento fundamental de NX donde une lectore llegaba por los clasificados y terminaba leyendo sobre políticas públicas de salud, o compraba la revista por una tapa provocativa y descubría una entrevista con une activista trans— se ha perdido en la era de la hipersegmentación digital. Cada app, cada plataforma, cada algoritmo nos da exactamente lo que busca, nada más y nada menos. La serendipia editorial, ese encuentro fortuito con contenidos inesperados que enriquecían la experiencia, parece cosa del pasado analógico.
Quizás por eso el trabajo de Marentes y su equipo resulta tan necesario: recuperan no solo una revista, sino un modelo de comunicación donde la comunidad LGBTIQ podía encontrarse consigo misma en toda su complejidad, no fragmentada en aplicaciones especializadas sino reunida en un objeto impreso que circulaba de mano en mano, que se escondía bajo el colchón, que se prestaba entre amistades, que funcionaba como archivo vivo de una época donde todo estaba por construirse.
El futuro de un pasado vivo
El financiamiento del proyecto acaba de terminar después de dos años. Ahora necesitan fondos para publicar el libro que sintetizará la investigación, un texto académico pero accesible que reconstruya la complejidad de la revista sin caer en especificidades que interesan a especialistas. “No es un libro sobre familias en NX o sobre VIH en NX”, aclara. “Es más general y ATP, pero reconstruyendo toda la complejidad”.
El equipo también está pensando qué sigue. ¿Continuar con otras revistas LGBTIQ de los 90? ¿Pasar a los 2000, cuando aparecieron publicaciones como Imperio y cuando los grandes medios empezaron a tener secciones de diversidad? El portal Sentido G, creado por Gabriel Oviedo, marca esa transición: fue “el Clarín de los putos”, como se autodefinía su creador, y representó el paso de lo impreso a lo digital.
Pero hay algo que ya lograron y que trasciende cualquier producto académico: devolver la vida a una revista que dejó de circular hace más de dos décadas. Quienes editaron la revista les agradecen por analizar NX, por mantenerla viva, por hacer que siga produciendo sentido. En eso hay un tipo de reconocimiento que ningún paper puede medir: la revista que fue archivo de una comunidad en los 90 ahora es objeto de archivo para otra generación que la estudia en los 2020, creando un puente entre mundos gays separados por treinta años pero unidos por las mismas preguntas sobre identidad, deseo y pertenencia.
Marentes es optimista sobre la construcción colectiva del conocimiento. “¿Qué más lindo que formular una pregunta y decir: bueno, ¿cómo buscamos responder a esa pregunta?”, se pregunta retóricamente. “Y charlarlo. Eso colectivo para mí es fundamental. No podés pensar de manera no colectiva”.
En una época donde la academia argentina enfrenta recortes brutales y la investigación social es atacada por “ideológica”, el proyecto de Marentes demuestra que es posible hacer ciencia rigurosa, comprometida, colectiva y comunicable. Que recuperar la memoria no es un acto nostálgico sino profundamente político. Y que, a veces, la mejor forma de honrar un pasado de resistencia es estudiarlo con seriedad, bailarlo en una fiesta y compartirlo en Instagram.
Aplaudimos su liderazgo.
DATOS CLAVE Y CIFRAS SIGNIFICATIVAS
Sobre la revista NX:
97 números publicados entre noviembre de 1993 y diciembre de 2001
Publicación mensual (con solo dos meses sin salir en todo el período)
Comenzó como “Nexo Revista” y desde el número 13 pasó a llamarse NX
El número 0 fue presentado dentro del número 11 de la revista Confidencial Argentina en septiembre de 1993
Tuvo un breve retorno entre junio de 2004 y febrero de 2005 con 8 ediciones más
Sobre el contexto histórico:
2 de julio de 1992: Primera Marcha del Orgullo Gay-Lésbico-Trans en Argentina, con alrededor de 250-300 participantes, muchas con máscaras de cartón por temor a perder sus empleos
1992: Creación de Nexo AC (Asociación Civil)
1996: Nexo AC obtiene personería jurídica
2003: Buenos Aires se convierte en la primera ciudad latinoamericana en reconocer legalmente las uniones civiles entre personas del mismo sexo
Sobre el proyecto de investigación:
Más de 20 investigadores participantes
2 años de financiamiento inicial (2023-2025)
Reuniones quincenales los viernes
Formato híbrido: participantes en Buenos Aires y otras partes de Argentina
Disciplinas representadas: sociología, periodismo, comunicación, arquitectura, archivo, historia
Rango etario: desde estudiantes de grado hasta investigadores consolidados
Una fiesta conmemorativa realizada en el boliche histórico Contramano
PARA AMPLIAR: LECTURAS Y RECURSOS RECOMENDADOS
Textos de referencia:
Pecheny, Mario (2008).“Todo sexo es político. Estudios sobre sexualidades en Argentina”. Libros del Zorzal. Un texto clave para entender cómo el VIH configuró la ciudadanía gay en Argentina.
Bazán, Osvaldo (2004).“Historia de la homosexualidad en la Argentina: de la conquista de América al siglo XXI”. Marea Editorial. Referencia histórica exhaustiva del movimiento LGBTIQ argentino.
Meccia, Ernesto (2011).“Los últimos homosexuales: sociología de la homosexualidad y la gaycidad”. Gran Aldea Editores. Sobre la transformación de identidades en el cambio de siglo.
Marentes, Maximiliano. Martínez, Leandro y Suenzo, Facundo. (2024).“Cultura Gay de los 90: Análisis de las tapas de la Revista NX (1993-2001)”. Disponible en ResearchGate.
Archivos y recursos digitales:
CeDInCI (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas): Colección “Sexo y Revolución” con materiales de prensa LGBTIQ. sexoyrevolucion.cedinci.org
Archivo Histórico de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina): Documentos, volantes, publicaciones del activismo desde los años 80. chamemorias.ar
Biblioteca Nacional Mariano Moreno: Fondo de fotografías de las primeras marchas del orgullo.
Medios actuales y redes:
Instagram @mundosgays90: El proyecto de Marentes comparte contenidos históricos y análisis de la revista.
Nexo AC: La organización continúa activa. nexo.org
Nota: Muchos de estos recursos están disponibles en bibliotecas universitarias argentinas y en repositorios digitales de acceso abierto. Para acceder a números digitalizados de NX y otras publicaciones históricas LGBTIQ, se recomienda consultar los archivos del CeDInCI y contactar al equipo Mundos Gays.
El equipo Mundos Gays sigue activo en redes sociales y organiza streams mensuales donde discuten distintos aspectos de la revista NX. El libro está previsto para 2026, aunque aún buscan financiamiento para su publicación.
Redacción:
Paul Caballero
Es periodista y productor colombiano radicado en Argentina. Ha trabajado en radio, televisión y teatro. Fue coordinador para América Latina del Proyecto IDAHOT (International Day Against Homofobia and Transfobia), Oficial de Comunicaciones de ILGA y Coordinador de Proyectos de ILGALAC. Actualmente es el Director Ejecutivo de la Fundación Igualdad.