Diversos son los desafíos que actualmente enfrenta el movimiento de mujeres y feministas en América Latina, a pesar de que hoy la región cuenta con tres presidentas y una serie de políticas públicas enfocadas en el género. Las desigualdades que abundan en el continente y la falta de reconocimiento de los derechos de las mujeres en los ámbitos económicos, violencia, salud y derechos reproductivos y discriminación han obligado a que tomen fuerza los movimientos y colectivos feministas, los que en los últimos años se han rearticulado para exigir las demandas históricas y las coyunturales.
Estos movimientos han visibilizado los mecanismos que utiliza el capitalismo junto al patriarcado en su doble estrategia de control del cuerpo de las mujeres para la producción mercantil. Sin embargo, en la crisis civilizatoria actual el feminismo latinoamericano ha renovado su compromiso de lucha contra los múltiples sistemas de dominación.
Tal como lo indica el manifiesto político del XIII Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado del 22 al 25 de noviembre del 2014 en el Perú, “la potencia de los movimientos feministas ha estado, más que en la capacidad de movilizar masas, en la capacidad de disputar y lograr cambios en los imaginarios democráticos y en los horizontes de transformación”, los que han permitido que la disputa política se ha ampliado con la incorporación de nuevas actoras políticas como las mujeres campesinas, las indígenas, las lesbianas, las trans, etc.1
“Los feminismos en sus diversas vertientes levantan una crítica profunda a este sistema: a sus valores que exacerban la violencia contra los territorios y los cuerpos; a su modelo de desarrollo extractivista, depredador de la vida y la naturaleza, a su lógica de acumulación que mercantiliza todos los medios de vida, a la manera como subordina y explota el trabajo de las personas, en particular el trabajo del cuidado y de reproducción, realizados principalmente por las mujeres”, sostiene el manifiesto.
En ese sentido, las democracias latinoamericanas no han logrado avanzar significativamente hacia la realización de los derechos económicos, sociales, culturales y sexuales de las mujeres, por la tensión interna que sostienen con los sectores conservadores y religiosos de los países. Democratizar los espacios públicos y privados, así como sostener resistencias frente a la privatización de los bienes comunes son parte de las luchas centrales que hoy mueven a los movimientos de mujeres y feministas en la región.
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Fuente: Noticias Aliadas
Artículo original: La lucha de las mujeres por sus cuerpos y territorios / Rocío Alorda